Título: Verdades y mentiras sobre el sexo
Autor: PsicoActiva
Página web: http://www.psicoactiva.com

Verdades y mentiras sobre el sexo

Falso

Para que una relación sexual sea buena, ambas personas han de llegar
al orgasmo.

La relación sexual sólo es plena cuando hombre y mujer llegan al 
orgasmo a la vez.

Los orgasmos simultáneos son más placenteros que los orgasmos que
los experimentados en forma separada.

La mujer no necesita descargar sus necesidades sexuales como el hombre.


Si la mujer no disfruta en las relaciones sexuales es culpa del hombre.

Unas copitas de más estimulan el deseo y animan a las personas a acercarse y a desempeñarse mejor sexualmente.

Existen dos tipos de orgasmos diferentes en la mujer: uno vaginal y otro clitorial.

La vida sexual de la mujer termina con la menopausia.

El deseo y la potencia sexual disminuyen considerablemente a partir de los 40 ó 50 años.

La masturbación es una práctica casi exclusiva de los hombres.

La masturbación en el hombre o en la mujer es señal de que algo no va bien en su sexualidad.

La masturbación disminuye la potencia sexual.

La masturbación muy frecuente conduce a la homosexualidad.

La ausencia del himen prueba que una mujer no es virgen.

La mujer llega al orgasmo al sentir la penetración del pene.

La esterilización reduce el impulso sexual de la mujer.

El hombre de edad avanzada, carece de ventajas con relación al joven, en lo relacionado a la satisfacción sexual.

Impotencia significa pérdida de virilidad.

La impotencia es natural e irreversible en el hombre de edad avanzada.

El hombre siempre está dispuesto a tener relaciones sexuales.

Si el hombre no se excita en una situación sexual es que tiene problemas de funcionamiento.

Un hombre que disfruta de la estimulación de su zona anal es homosexual o tiene tendencia a serlo.

El orgasmo y la eyaculación en el hombre son el mismo fenómeno.

Un hombre con un pene pequeño no puede proporcionar el mismo placer a una mujer que otro con un pene grande.

En las relaciones homosexuales uno hace el papel de hombre y el otro de mujer.

A los homosexuales les obsesiona el sexo más que a los heterosexuales.

La homosexualidad se debe a una perturbación en la infancia.

 

Verdadero

 El orgasmo está caracterizado por una elevación de la presión arterial, un aumento de la frecuencia cardíaca, una respiración más profunda y rápida, congestión de los tejidos especiales con sangre (los cuerpos cavernosos peneanos en el hombre y clítoris y zona perivaginal en la mujer) y finalmente, la liberación explosiva de tensión nerviosa acumulada. Esta liberación va seguida de inmediato por un rápido retorno o involución del cuerpo al estado normal. La sensación subjetiva de orgasmo está centrada, predominantemente, en la región pélvica, en el pene, en la próstata y en las vesículas seminales en los hombres y en el clítoris, en la vagina y el útero de las mujeres. El orgasmo es una experiencia de corta duración, de no más de diez o doce segundos, con una intensidad difícil de explicar.

 El alcohol tiene un claro efecto deshinibidor, ya que actúa sobre la corteza cerebral, deshinibiendo a la persona y su deseo sexual. Sin embargo, el alcohol tiene esos efectos sólo si se ingiere en poca cantidad y por un breve espacio de tiempo. Cuando supera determinados límites de dosis, el efecto es totalmente contrario y perturbador del deseo sexual, ya que impide una buena erección, produciendo trastornos eyaculatorios. En las mujeres también perturba la capacidad orgásmica. Además el consumo repetido de alcohol entraña muchos otros peligros como la lesión de los centros superiores del cerebro y el hígado entre otros. Muchas mujeres y hombres alcohólicos comenzaron consumiendo alcohol para estimularse, desinhibirse y atreverse al contacto primero social y luego sexual.

 El deseo sexual no tiene porqué disminuir con la edad. El hombre, incluso en edades avanzadas, es capaz de tener erecciones buenas y estar en perfectas condiciones para tener relaciones sexuales con penetración, aunque el número de erecciones no sea tan abundante como en edades anteriores no es significativo de "falta de calidad".

 Cada vez hay más mujeres que no se avergüenzan e disfrutar de su propio cuerpo con la masturbación. Tanto hombres como mujeres lo practican a lo largo de su vida, sin que esto signifique en absoluto que sus vidas sexuales sean precarias ni que disminuya su potencial sexual. Al contrario, muchas parejas pueden encontrar nuevas maneras de placer primero de forma individual y luego ponerlas en práctica en común.

 Popularmente han existido mitos y tabúes en todas las épocas y lugares sobre la menstruación, que han provocado vergüenza y hasta repulsión con un hecho tan natural. Para muchas religiones las relaciones sexuales están prohibidas durante el período de la menstruación, llegando en grados extremos a obligar a las mujeres al aislamiento, para preservar a su marido de sus malos influjos. Hay mujeres que se niegan a hacer el amor en esos días por asco o vergüenza, y hombres que también se creyeron el mito y apoyan a sus mujeres en ese acto mensual de higiene y buenas costumbres. La menstruación debe ser vivida con naturalidad y seguridad, no hay razón para no tener relaciones sexuales durante este período.

 Una de las quejas más comunes de las mujeres que buscan ayuda de los terapeutas sexuales, es la incapacidad de alcanzar el orgasmo durante el coito, a pesar de una respuesta plena ante otras formas de estimulación sexual. Que las mujeres no tengan la misma facilidad de tener orgasmo que los hombres, no tiene nada que ver con la manera de obtenerlos. El bloqueo psicológico y la mala educación, parece ser la respuesta a esa dificultad. La cualidad de un orgasmo, es decir, la intensidad, duración y placer global, puede variar de un coito al otro. La originalidad y la frecuencia de la ocurrencia, pueden influir sobre la calidad de la siguiente experiencia sexual, como pueden influir también, factores tales como la ansiedad, la culpa, la ira o la depresión. Juegan importante papel, la indiferencia al compañero y el contexto donde se realiza la relación amorosa.

 Los orgasmos femeninos pueden ser obtenidos acariciando el clítoris o la zona cercana a él. El clítoris es la parte apenas visible y palpable de un órgano muy complejo y extenso, que hunde sus raíces cabalgando sobre la entrada del conducto vaginal, por detrás de los labios mayores y menores de la vulva.

 En el orgasmo femenino siempre interviene el clítoris. Inclusive en aquellas mujeres que dicen que sólo logran el orgasmo con la penetración, se sorprenderían si supieran que lo obtienen porque el pene roza la entrada de la vagina y da pequeños golpes con el hueso pubiano y las bolsas testiculares, la zona de la vulva. Esto quiere decir, que se excita el clítoris de muchas maneras, porque se encuentran en él los cuerpos cavernosos (igual que en el pene) que se llenan de sangre con la excitación y el roce. Todo lo que "siente" la vagina, lo siente porque "se lo presta" el clítoris, que rodea la entrada del conducto vaginal.

 La ausencia de himen en una mujer no significa necesariamente que ésta no sea virgen. El himen es un pliegue de mucosa, piel y tejido fibroso situado en el conducto vaginal. Éste puede estar ausente, ser pequeño, delgado y flexible o, raramente, duro y denso, ocluyendo completamente el orificio vaginal, en cuyo caso habría que intervenirlo quirúrgicamente pues ni siquiera la menstruación puede traspasarlo. Tiene por tanto muchas formas, y excepto en raras anomalías es traspasable por el fluido vaginal, incluso por algo mayor como puede ser el pene, llegando a no romperse hasta que la mujer da a luz.

 No es cierto que el hombre necesite descargar su energía sexual más que la mujer, no es extraño que un hombre diga alguna vez que no. Este mito muchas veces genera que el hombre tenga relaciones sexuales, aún sin ganas, provocando así encuentros frustrados. El hombre también puede tener falta de deseo sexual.

 La zona anal es una zona erógena, que no hace diferencia entre hombres y mujeres. Esta zona puede ser la preferida de un hombre y esto no indicar homosexualidad en absoluto. Muchos hombres reprimen o ignoran el placer sentido en esta zona por el hecho de que no lo consideren "raro" en sus preferencias.

 Generalmente la eyaculación y el orgasmo ocurren juntos, pero no siempre es así. En algunos pacientes neurológicos como los parapléjicos, si la lesión de la médula espinal es alta y no ha dañado la zona nerviosa responsable directa de la emisión, la persona puede a llegar a eyacular pero sin obtener orgasmo.

 Tanto la erección como la eyaculación pueden ocurrir sin estimulación física alguna. Un ejemplo de esto son las eyaculaciones nocturnas (poluciones) y, por supuesto, la aparición de erecciones matinales o nocturnas.

 El hombre no tiene porque tener una erección total para tener orgasmo. Este error que se traduce del mito que supone que el orgasmo y la eyaculación en le hombre son la misma cosa. Como en general el orgasmo y la eyaculación coinciden en tiempo suele pensarse que son el mismo fenómeno. Puede haber orgasmos sin eyaculación, así como también eyaculación sin orgasmo.

 La satisfacción orgásmica femenina no se encuentra afectada por el tamaño de pene. Creer que un hombre es más potente que otro por el hecho de tener centímetros de más en su pene, no tiene ningún fundamento científico. El tamaño peneano, no tiene nada que ver con la satisfacción sexual de la compañera. Curiosamente, y aunque parezca mentira, muchas mujeres comparten con los hombres estas ideas erróneas.

 Se considera que el hombre con un pene grande, es más potente sexualmente que el hombre con uno pequeño. Los hombres suelen preocuparse en demasía, por el tamaño de su pene, debido a que así los han condicionado culturalmente, asociando tamaño con "masculinidad", "fuerza" o "valentía" y siendo el pene muchas veces comparado con otros.

 No es cierto que a los homosexuales les obsesione más el sexo que al resto de personas. Esto depende de la forma de ser de cada uno, hay personas heterosexuales muy obsesionadas por este tema, lo que ocurre es que popularmente está más "bien visto" e incluso "permitido" que se haga evidente entre heterosexuales que entre homosexuales.